Tuesday, July 31, 2018

Los Friends



Mi mami dice que yo siempre llenaba la casa con chicos y la verdad es que, si algo disfruto en la vida, es hacer amigos.
Para mí, cada ser humano que puedo conocer, es como entrar en un mundo nuevo y único. Una experiencia maravillosa. Incluso a manera de broma suelo decir que de cuando en cuando salgo de cacería. Confieso que algunos de los amigos que tengo, los hice porque les eché el lente e intencionalmente los fui cercando hasta hacerlos míos. Sé que suena rarito pero es real y no es que considere a mis amigos como presas, sino todo lo contrario. Su existencia me intrigaba y no pude evitar ir en pos de su amistad. No me arrepiento, la vida es mejor con ellos.

Este es un post para los Friends porque tengo mucho que agradecerles. Cada instante y vivencia conmigo ha sido el mejor regalo. Lo más valioso que alguien puede compartir es su tiempo. Te está dando algo que jamás volverá a tener, por lo tanto, es valiosísimo. No hay que desperdiciarlo.

Así que, pondré a los amiguis en grupos, me parece que van así:

LOS QUE YA OLVIDÉ CUÁNDO CONOCÍ.
Esos amigos que están en casi todas mis memorias. Creo que tengo poquitísimos en este grupo. Contados con los dedos de una mano. Y es que, la vida da muchas vueltas y pues nos pone en caminos diferentes. Pero aquellos con los que sigo, son espectaculares por la paciencia y la constancia. Asumo que estas personitas podrían con certeza decir quién y cómo soy.

LOS QUE LLEGARON EN LA JUVENTUD.
Se dice que los amigos que haces después del cole son los que duran para siempre. Puede que se refieran a que cuando los encontramos, hemos ya construido nuestros propias reglas, estamos en la etapa final de hacernos totalmente independientes y estamos siguiendo nuestros sueños. Estos son mis compañeros y compinches, con quien me lancé por primera vez en un trabajo, un compromiso a largo plazo, con los que inicié mi familia y los que estuvieron cuando tuve a mis hijos.
De estos amigos, tengo el gusto de conservar los justos y necesarios. Es un tesoro seguir compartiendo los veintes, los treintas y los cuarentas. Espero que sigamos con los otros “sin-cuentas” y así sucesivamente.

LOS QUE EMPECÉ DETESTANDO.
Eso de “si hay algo que no te gusta en otra persona es porque estás viendo lo que no te gusta de ti mismo” es cierto.
Esto lo descubrí después de unos meses de interacción fallida con un compañero de trabajo al que literalmente no soportaba. Me costaba hasta compartir el mismo espacio. Me sentía tan incómoda por no entender qué era lo que no funcionaba con alguien que se suponía debía hacer equipo para lograr los objetivos. Intenté varias estrategias, pero todo parecía indicar que sus manías y forma de ser me estresaba. Llegó mi último intento, decidí hacer una lista de todo lo que no me gustaba de él y luego la puse en mí. Me acepté a mí reflejada en él. Por loco que parezca, funcionó. Creo que me esforcé tanto por esta amistad en particular, que la valoro mucho.
Y desde entonces, hay un grupo de amigos que fue creciendo porque me di el tiempo de tomar a mis queridos detestaditos e ir descubriéndome en ellos. Estos amigos los atesoro. Me costaron, los disfruto mucho. A veces me sacan de quicio todavía, pero ya sé que en realidad me dan para trabajar sobre mí misma.

LOS QUE LLEGARON COMO EL PAQUETE COMBO.
Conocer a los amigos de mi pareja, de mis hijos, de mis hermanos, de mis padres es siempre un regalo con creces. Primero porque a través de esos amigos puedo conocer y aprender más de mis seres queridos. Segundo, cada amigo que me presentan es una oportunidad para una nueva relación en sí misma.
En este grupo hay de todas las edades y siempre me reciben con los brazos abiertos. No porque yo sea especial, sino porque es una deferencia debido al cariño y respeto que sienten por mis seres amados. Es una relación muy peculiar que poco a poco crece hasta que nos conocemos y llegamos a ser amigos.

LOS QUE ENCONTRÉ SIN HABERLOS BUSCADO.
Esas personas que de pronto me hicieron sentir que hubo química, esa sensación de conocernos desde siempre y que estar con ellos fue desde el principio, natural y lógico. Ni me cuestioné ni me pregunté. Fue algo fluido, así de simple y mágico.
Pienso que este grupo empezó a construirse desde que tengo espacios de trabajo y por los pasatiempos en los que me meto.
Son personas de todo tipo y cada uno tiene un algo que conquista. Compartimos rarezas y detalles a partir de los que todo crece.

A medida que visualizo a cada amigo me vienen a la mente estas preguntitas:

Si pudiera hacer una lista de todos los amigos que he tenido, los que tengo, los que he perdido y vuelto a encontrar, los que ya me adelantaron en la muerte, ¿Qué tan larga sería? ¿Cuánto de lo que soy, es de mis amigos?  

Gracias a todos y cada uno de ustedes. Reconozco que no he sabido cuidar de muchos, lo siento. 
Están en mi corazón. Los recuerdo y guardo con cariño lo vivido. 
Si me leen, vamos por un cafecito y nos ponemos al día.