Hace exactamente un año que compartí algunas notas sobre mi primer encuentro con la vida cotidiana en Japón. Ahora, regreso con la parte dos.
En estos días de ir y venir me detengo a observar aspectos que evidencian eso de "aprendemos viendo y haciendo". Es para mí un constante aprendizaje. Soy como una niña recibiendo enseñanzas sobre orden, respeto, puntualidad, paciencia y otros tantos aspectos que saltan a mi vista cuando voy por las calles, uso los servicios o interactúo con la gente.
He escogido estos, ustedes juzguen y saquen lo mejor.
1. He notado que en Japón los servicios se piensan poniéndose en muchas posibilidades de necesidades de los usuarios. Es todo un arte.
De ejemplo describo cómo las calles tienen unos espacios especialmente acondicionados para la gente que fuma. Entiendo que el objetivo primordial es evitar incendios y las molestias que se puedan causar a otros si no delimitan el área dónde se fuma.
Entonces, existen algo así como pequeños espacios delimitados donde se concentra la gente a fumar un cigarrillo. Está provisto de un cilindro para depositar las cenizas, las colillas y está perfectamente señalizado.
También hay cabinas fuera de las oficinas o fábricas donde se puede fumar con privacidad. Incluso cuentan con accesorios para limpiar.
Es muy llamativo para mí. Vengo de un lado del planeta en los que solo se ve prohibición y carteles que dicen que no se debe fumar pero jamás se me ocurrió pensar que podría existir una forma de convivir en armonía.
Mi única pregunta es saber si también le dan tanta importancia a educar en los riesgos de fumar. Tengo que averiguar eso.
2. Hace unos días acudí a un centro comunitario en busca de información. Alguien mencionó que en ese lugar podría encontrar personas que hablan español o inglés. Cuando llegué repetí las pocas líneas que me aprendí para preguntar por alguien que me atienda en esas lenguas. El dependiente muy respetuosamente sonrió y entendí que no había nadie. Agradecí en mi poco japonés y me disponía a girar sobre mis talones para salir cuando me indicó que me sentara y esperara. Eso si lo entendí.
Entonces viví una experiencia que debo contarla. El señor conversó con otras dos personas en la oficina y buscaba alguien que hable español o inglés. No hubo resultado positivo. Por segunda vez pensé que ya era hora de retirarme.
Para mi asombro, él tomó el teléfono y habló con alguien quien lo derivó a una segunda persona y ésta a una tercera. Yo estaba asombrada de su empeño en atender mi pedido. Finalmente me indicó que me acerque a hablar. Tomé el teléfono y escuché un perfecto "Hola, buenas tardes".
Me habían contactado con una persona que hablaba español. La identifiqué como una mujer joven. Le expliqué lo que buscaba y me respondió que en el centro comunitario no podía conseguirlo pero que sabía dónde. Por lógica y en segundos me preparaba para sacar lapicero y papel y tomar nota pero la voz dijo que podía contactarme con otra persona que me daría datos precisos. Dijo que esperara porque me iban a llamar y que devuelva el teléfono al señor que me estaba atendiendo. Me esforcé por agradecerle y hacerle notar cuanto apreciaba su tiempo. La joven mencionó que no era molestia pero que la persona con la que me contactarían hablaba inglés y me preguntaba si había algún problema en eso. ¿Problema? Obviamente que no había problema con el idioma, el punto era que YO estaba generando toda una cadena de atención. No podía salir de mi asombro. Devolví el teléfono y regresé a mi asiento. Al cabo de unos minutos ya estaba timbrando y luego de un pequeño diálogo entre el encargado y la persona al teléfono, fui invitada a acercarme. Esta vez, otra voz de mujer, me dijo que había recibido un pedido para ayudarme con información y quería mayores datos para ayudarme. Me presenté y expliqué mi pedido. Le dije que podía darle mi mail para que envíe la información o tomar nota si me la dictaba, entonces ella dijo que no era necesario que me la enviaban "por fax" a donde estaba. OH MY GOD!
A los 10 minutos, tenía en mis manos dos hojas enviadas por fax con información detallada, horarios, mapas y precisiones.
Entenderán que hice mi mayor esfuerzo por dejar claro mi agradecimiento. Es en momentos como este que sientes la frustración por no poder hacerte entender en toda la magnitud de lo que quieres expresar.
Habían pasado 40 minutos en los que me atendieron como jamás lo han hecho en mi vida. En tres idiomas diferentes y sabe Dios la distancia a la que estaban las personas a las que llamaron para pedirles que me ayuden a conseguir lo que buscaba. Perdí la cuenta del número de cuántos me atendieron.
¿Cómo es posible que eso ocurra? A una total extraña, con las limitaciones de comunicación, pero no hubo ni un solo momento en el que no se esforzaran por lograr el objetivo.
Mientras caminaba de regreso mi única explicación lógica es que aquí el compromiso es hacer tu labor lo mejor posible. Trato de imaginar cómo es crecer en una sociedad así.
3. Si se quiere vivir en un ambiente saludable y seguro, todos tienen que asumir su parte. Eso es lo que he aprendido mirando a mi alrededor.
Desde que llegué estoy siguiendo el calendario para segregar y sacar la basura. Algo tan simple, cotidiano y banal me está enseñando mucho a entender esta cultura.
Cada municipio entrega el calendario con anticipación. Está en varios idiomas, lo cual dice bastante del esfuerzo por incluir otras culturas foráneas y sobretodo un modo claro de expresar que el objetivo se logra si cada uno pone de su parte para que el sistema funcione y se beneficien todos.
Cada día tiene marcado qué se saca. Y claro, no se hace como sea. Hay días marcados para cada tipo de basura, por cierto, el concepto de esta palabra se está redefiniendo en mi cerebro desde hace un tiempo.
Sacar la basura empieza por separarla en categorías "en tu casa" y recordemos que las casas son muy pequeñitas en Japón. Hay que optimizar el espacio, entonces la tienes que poner afuera en cestas de plástico. Hay que ser muy responsables y tener a la vista el calendario porque si se te pasa el día de sacar la cesta de vidrios, o la de latas, o la de plásticos, o de llevar las botellas descartables, tendrás que esperar una, dos o hasta tres semanas para hacerlo y ya pueden imaginar lo que se habrá juntado para entonces.
Todo lo que se va a descartar se lava, la basura combustible se separa en orgánica de la del resto como los deshechos del baño (acá el ph se va en el agua de descarga del inodoro). Si son cartones se abren y estiran, deben ir amarrados en una pila. Si son muy chicos se cortan en pedacitos y va a la basura combustible.
Las botellas de plástico se lavan y se les quita las tapas, esas van en plásticos en otro día.
Los envases de cartón de la leche, jugos y yogurt salen en fecha diferente pero hay que cortarles la parte superior plástica que tienen acá y las tapas también se sacan.
Los envases de vidrio van por colores, verdes, oscuros y transparentes. Se les quitan las etiquetas que van en otro lado y las tapas dependiendo si son de plástico o lata se disponen en contenedores diferentes. Corchos aparte.

Si tienes latas de aerosoles primero hay que hacerles una incisión para evitar explosiones posteriores.
La ropa, periódicos, revistas van en días diferentes. Si tienes otras cosas más grandes se tiene que esperar a un día especial y así ya se van dando cuenta que la basura no es un acto de mezclar todo a la carrera y tirarlo en la entrada de la casa.
Se usan bolsas especiales que se adquieren en el super o el konbini del barrio. Una vez que está todo separado pues lo llevas a puntos específicos. Cada casa tiene un lugar determinado por la municipalidad donde debes sacar la basura. No se puede dejar en otro lugar, sólo en el que te corresponde.
Allí hay contenedores de metal para colocar las bolsas y están protegidos. De los perros? No!. Por estos lares no hay perros callejeros, son más bien los cuervos los que hacen de las suyas y pueden regarte todo.
Llevas tus botellas, cartones y demás y los vas poniendo donde corresponde. No se mete todo mezclado.
Y como ya irán calculando, el simple acto de sacar la basura toma un tiempo. No puede ser hecho todo a la loca. NO!
Se vive con la consigna que a cada cosa que va a ser descartada le sigue un ciclo y ni bien terminas de usarla se dispone en el contenedor correcto y de la manera apropiada. Si sacas basura que no corresponde al día, le pegarán un aviso a tu bolsa y la dejan en el contenedor.
¿Cómo lo enseñas a tus niños? Fácil, aprenden viendo como lo haces tú y ayudando.
El resultado final es una calle, un barrio, una ciudad, un país limpio.
Ya no soy una niña pero tengo la capacidad de seguir aprendiendo a cooperar para vivir bien. ¿Cómo le hacemos para que eso se replique en el lugar dónde nos toca vivir?
No sé la respuesta exacta, pero si estoy segura que tiene mucho de voluntad.





