Bastan dos segundos para reconocer la melodía. Y lo sé porque los he
contado.
Dos segundos en que tu nombre viene a mi mente y los recuerdos se
amontonan apresuradamente. Primero sonrío y luego inevitablemente mis ojos se
humedecen.
1979. Tendrías 10 y yo 8. Recuerdo el día que te vi bailar por primera
vez. Te desplazabas tan natural y realmente sentías lo que hacías. La música y
tú eran uno.
En ese momento supe que quería bailar contigo y no paré hasta
conseguirlo. Nuestra presentación debut fue en una ceremonia para alguien
importante. Había mucha gente “chic” ese día. Y entonces nos tocó a nosotros.
Ya habíamos ensayado bastante y sabía que la sensación de seguridad que tú me
dabas, lo haría sencillo. Y como que. La cara de tu mamá y la mía lo decía
todo. Nos aplaudieron tanto y nos besuquearon tanto que era obvio que les
gustó.
¿Sabes?, me encantaba bailar junto a ti. Y es que no era solo el baile.
Éramos amigos. Fuiste mi primer mejor amigo. El hermano mayor que no tenía.
Disfrutaba a montones los juegos en casa, en la calle, las fiestas con
los demás chicos del club y esa canción.
Esa canción es nuestra. No puedo evitar sentirme triste. La escucho y
recuerdo tus ojos. Parecían tener siempre sueño, hasta que tu sonrisa lo
iluminaba todo.
Me hacías reír mucho, tu mente era lúcida y me sorprendía lo fácil que
era hacer amistad contigo. Los adultos te adoraban, te comunicabas con tanta
dicción para tu edad. Y ese aire de superioridad me intrigaba.
Comías con tantas ganas que hasta el hambre me contagiabas. Eso ya es
decir lo mucho que me impactabas. Estaba más que maravillada con tu destreza
para usar el tenedor y cuchillo. En serio, eras impresionante.
Cada fiesta era genial contigo, no teníamos que bailar juntos, eso era
para lo otro, para los ensayos y las presentaciones. Todos lo sabían, pero tú y
yo parecíamos estar pegados.
Contigo aprendí lo bonito que es tener un amigo con el que puedes viajar,
dormir en la misma habitación, pasar todos los días juntos y no cansarte de su
compañía.
Cuando llegaba la noche mi mamá
se preocupaba por cómo llegarían tú y tu hermano menor a casa. La repuesta era
siempre la misma, “no se preocupe señora, estamos acostumbrados”. Luego se
despedían y se sentaban en el parque, frente a mi casa a llamarme a gritos. Tú
decías “Dia” y tu hermano terminaba con “na”. Estaban locos. Nunca te pregunté
por qué lo hacían.
En el colegio te buscaba con la mirada en los recreos. Apenas si
hablábamos. Nuestra amistad no tenía que aguantar los chismes del colegio. Ya
disfrutábamos bastante el tiempo fuera de ella.
Fuiste el primer varón que respetó mi decisión cuando le dí un “no” por respuesta. Siempre te
admiré por eso. Aunque alguna vez me arrepentí de no haberte dado ese beso que
pedías, sé que no hubiéramos sido algo más.
Me dolió todo lo que se dijo de ti. Me entristecía saber que nos íbamos
perdiendo y que no había algo que pudiera hacer.
Perdóname por no haberme acercado, por no haberte preguntado, por mi
cobardía y mi miedo.
Debí buscarte. Tal vez nada sería diferente, pero al menos no tendría
esta tristeza amarga de saber que pude hacer más y no lo hice.
Te perdí.
Los años pasaron y solo sabía de ti por tu mamá y por algunos otros. Sé
que habían tiempos buenos y otros . . . La pinche vida golpea fuerte.
El día que recibí la noticia de tu muerte, me dejó un dolor profundo. Llamé
a mis papás y les conté. Mi mamá estaba tan triste.
Fui a tu velorio y escuché a mucha gente hablar de ti, de quien eras, de
sus recuerdos juntos. Yo no hablé nada. El dolor era muy grande. No pude.
No llegué a tu entierro. No quise.
En la misa del mes después que te fuiste, había tanta gente en la
iglesia que no se podía respirar. Jamás he visto tanta gente junta recordando a
alguien que ya no está.
Luego fuimos a la que fue tu última casa. Eran tres pisos llenos de
gente que iba y venía. Tus bandas favoritas se escuchaban. Eso lo compartíamos
también. Rock, del bueno.
Agradezco esta tristeza que siento cada vez que suena esa canción. Me
dice que te recuerdo. A mí, que he olvidado tanto y que se me borraron tantas
cosas de la memoria.
Doy gracias que aunque sea a través de la tristeza te puedo recordar.
Mereces que te recuerde.
Los próximos meses voy a estar triste cada vez que escuche la melodía.
La ponen a cada rato. Vamos a Rusia 2018 y se les ha dado por ponerse
nostálgicos con esa en particular.
He decidido darle la cara a esta tristeza. Te voy a tener presente.
Creo que no te parecería raro saber que con cierta frecuencia pienso en la muerte. No es un tema que a la gente
le agrade así que no hay muchos con los que se pueda hablar de ella. Seguro contigo
lo podría hacer y no te espantarías.
Me pregunto si ese día que me toque a mí, estarás del otro lado.
Te vas a reír. Tengo
una lista, si ya sé que siempre hago listas.
Esta es una que está conformada por seres que ya no están y que espero encontrar
del otro lado ese día.
Tú estás entre los primeros. Realmente espero que estés allí Kike. Me
gustaría mucho volver a verte.
Te dejo nuestra canción en inglés. Estoy segura que como a mí, te gusta más que la otra.
No comments:
Post a Comment