Viajar nos da
una perspectiva diferente de la organización de los humanos. A mí, lo que
más me gusta de los nuevos lugares es conocer cómo viven las personas.
Es cierto que
los museos, la parte histórica de una ciudad y los mercados de pulgas son, y en
ese orden, también mi pasión. Sin embargo, mi deleite está en caminar por los barrios,
ver la vida del día a día. Comunicarme, en lo posible, con las personas de
pequeños pueblos. Eso es lo más enriquecedor.
En todos mis
años, lo que he descubierto es que los humanos nos organizamos de maneras
diferentes y esa forma peculiar, la transmitimos a las siguientes generaciones,
convirtiéndose en parte de nuestra cultura.
Por esa
razón, es que cuando viajamos, lo que nos impacta primero es el “orden o
desorden” que encontramos, para lo cual usamos nuestro estándar cultural y
comparamos. Así, llegamos
a conclusiones como “Europa es más ordenada y limpia”, Japón es “muy ordenado y
puntual”, etc.
La verdad es
que todos los países, culturas y grupos humanos tenemos orden y caos. La gente
se organiza para poder convivir, técnicamente “en armonía”. Al parecer
unos lo logran más rápido y de maneras más creativas que otros.
Aquí es
cuando vienen mis sorpresas al ir conociendo cómo vive la gente en Japón y
específicamente en este pueblo llamado Nakai en la prefectura de Kanagawa, Japón.
En Lima,
tenemos serias peleas porque los vecinos del edificio donde vivo “tienden su
ropa por la ventana o en el pasadizo”. Dicen que “se ve mal”.
Cuando camino
por las calles de Nakai o cualquier otro pueblo en esta área, lo más normal es
ver la ropa tendida hacia la calle. Es más, existen unos sujetadores gigantes
como ganchos de ropa en tamaño familiar, para colgar los edredones o “futones”
como se les llama aquí. Y se colocan en las barandas de los balcones.
Además de ser
muy peculiar, otorga al paisaje un colorido adicional. Cada vez que lo veo
pienso en mi mami, quien siempre se queja de lo exagerados que somos en Lima
con ese tema de “se ve feo”.
A todas
luces, es más que obvio que la gente usa ropa aquí y en la China. Todos tenemos
que lavarla, secarla y plancharla (bueno, ese paso siempre lo obvio y luzco
como un acordeón). Y, punto a favor del cuidado del ambiente, que mejor que
usar el aire natural para secar en lugar de energía en las máquinas.
Sé que parece
un tema irrelevante para discutir en un texto, después de haber viajado tan
lejos. Pero es una forma de ejemplificar cómo las personas nos organizamos y
vivimos conforme a nuestras reglas sociales.
La señalética
es fascinante. Todo está indicado en Japonés, Romaji, Inglés y Koreano. También yo me sorprendí por lo último. Es
indicador de la cantidad de koreanos asentados en este país y de estar pensando
en las necesidades de los demás.
Las escaleras,
sean eléctricas o de a pie se usan con esta regla: si subes con tiempo te
colocas a la izquierda. Los que llevan prisa avanzan por la derecha. Hay barandas
que separan por donde se sube y se baja. Así la gente no se mezcla ni empuja
para transitar.
Al momento de
esperar en la plataforma, se hace cola y cuando se abren las puertas, todos esperan
ordenadamente a que primero salgan del vagón y recién entonces se ingresa. El
chiste está en que luego de haber esperado de manera muy civilizada, una vez
adentro es válido competir por los asientos. Claro que existen los reservados
pero los que quedan libres se ocupan rápidamente y es una pequeña carrera de
quien pone las cuatro letras primero. También llama la atención que ceder el asiento no es exactamente la
regla. Las mujeres gestantes llevan unos pines rosados colgados y en ese caso
si se tiene la obligación moral de darle el lugar.
En otras
situaciones, es común ver a adultos mayores parados y jóvenes sentados. Nadie
se incomoda por eso. Claro que yo voy pensando que deberían al menos preguntar
si desean sentarse pero me indicaron que al contrario que en nuestro país, acá
eso podría ser descortés porque en pocas palabras le estás diciendo que luce
cansado o que está viejo.
Hay algo que
me enternece y a la vez sorprende. La línea amarilla. Es una franja
en el piso que recorre las calles, estaciones y vías. Tiene relieves, puntos y
líneas en tres diseños. Es la señalización para invidentes.
Todos los
pueblos la tienen, recorre todo de cabo a rabo. ¿No les parece la manera más
respetuosa de incluir a las personas que tienen habilidades diferentes?
Cada cosa
está pensada de manera que se considera al otro y se piensa en las posibles
formas de acoger y brindar servicio de calidad.
Varias veces
escuché que orientarse en las estaciones y entender el sistema vial de Japón
era una pesadilla. La verdad, estando aquí puedo dar fe que es todo lo
contrario.
El detalle
está en nuestro concepto (pre concepto) de orden. Una vez más el cerebro quiere
que las cosas se ajusten a nuestro sistema.
Observando el
modo en el que todo está organizado y cómo lo informan, no puedo más que
concluir que este fue pensado meticulosamente para que niños desde los 6 años
pudieran entenderlo y viajar solos sin perderse en las numerosas conexiones,
salidas, entradas y rutas del tren. Nuestro cerebrito requiere aprender el
nuevo orden. Eso es todo.
La población
del área metropolitana de Tokyo al 2017, la cual se extiende sobre tres prefecturas
está estimada en 38’241,000 de habitantes. Más que toda la población peruana viviendo en
un área considerablemente más pequeña y si contamos a los visitantes, pues el
número de seres que usan los transportes por día es INCREÍBLE.
Mis respetos
a quien diseñó la red y a quienes trabajan en ella. Es de admirarse la
puntualidad, la limpieza, la buena infraestructura, permanentemente mejorada,
la señalización, la seguridad y cada detalle que hacen que viajar en tren sea
una delicia. Si hasta tonadillas grabadas tienen para indicar que las puertas
se van a cerrar o antes de indicarte la siguiente estación.
Detalle a
mencionar que probablemente llama la atención sobre el orden diferente pero que es necesario
para convivir en armonía: dentro del servicio de transportes está prohibido
hablar por teléfono. Puedes escuchar con audífonos, leer, chatear, etc.
Tampoco se
concibe que el conductor ponga su música preferida.
¡Imposible!
Y antes que se empiece con la muletilla de "quiero que respeten mis derechos" explico las razones:
Se requiere
estar atento a cada indicación en las pantallas, además, el conductor tiene un
micrófono y adicionalmente a lo que ya está grabado, él o ella van dando
información a través de los parlantes. Así sabes que estación sigue, qué
conexiones puedes hacer, te indican si hay un servicio que se va a retrasar o
si tu tren tiene que hacer una parada, de qué lado del vagón se abrirán las
puertas, etc.
Imaginen que hubiera música o radio prendida, o lo peor, alguien hablando con su vocesota y riéndo a carcajadas. Haría muy difícil
que se escuchen las indicaciones.
¿Me siguen ahora cuando hablo de orden y desorden? Es cultural y aprendido. Todo tiene una razón y un por qué.
Hay muchas cosas sorprendentes para mi sistema de organización en este lugar. Puedo seguir
escribiendo sobre más detalles de esta cultura pero creo que lo
dejamos para otro día.
Quiero
terminar haciendo las preguntas de rigor, ¿Por qué hay pueblos que se organizan
de manera tan peculiar? ¿Por qué otros no? ¿En qué medida podemos asumir que el
orden es un tema cognitivo, mental y no solamente social o psicológico? ¿Será
que tienen genes diferentes o una inteligencia para el orden más desarrollada?
¿Podríamos lograrlo en Perú? ¿Qué tenemos cómo fortaleza y qué nos falta?
¿Tendríamos que cambiar la manera en la que nos organizamos? Si es así ¿Para
qué? ¿Cómo?




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