Monday, February 19, 2018

"¡¡En el arco: el Beto Akatsuka!!"

Entrevista y texto: Julián Igue
Archivo fotográfico: Beto Akatsuka

Homenaje a don Gabino Noboro Akatsuka (+) en su onomástico.

Mi papá fue mi primer entrenador. Nos llevaba a Pablo y a mi los domingos al AELU bien temprano a la piscina o a jugar, nos entrenaba en el arco. Él centraba y nosotros nos turnábamos en el arco y el otro cabeceaba. Era mi hincha número uno y lo que sabemos de fútbol era por él. Era bastante paternal, conversador y juguetón. Me animaba bastante y escuchaba en la radio los comentarios sobre mis partidos. Mis inicios en el arco de dio en la categoría minicalichines donde jugaba de defensa, pero al parecer muy bien no la hacía porque siempre me mandaban a tapar. A mí empezó a gustarme el puesto, y mirando hacia atrás, creo que no lo hice tan mal. Desde pequeño jugaba en los torneos internos en el AELU y en el Colegio Salesiano en el equipo del salón en la primaria. Integré selecciones de ambos lugares y siempre que participábamos quedaba entre los primeros lugares.

En 1982 los profesores Luis Roth y Rigoberto Obregón tomaron las riendas de la selección juvenil (la sub-20 actual). Fueron a todos los clubes profesionales y privados, de los que escogieron a los mejores. De AELU nos llamaron a Roberto Yamamoto, Gabriel Kanashiro, Willy Uehara y a mÍ. ¡¡Tremendos jugadores ellos!! Durante dos semanas más de 60 jugadores fuimos evaluados por los profesores, quedando 30; para sorpresa mía fui el único escogido de los cuatro nikkeis. Luego la lista fue reducida a 22 primero y finalmente a 18 jugadores. Aquella selección participó en los Juegos "Cruz del Sur" en Argentina en 1982 y en el sudamericano "Juventud de América" en 1983.

Luego de aquel sudamericano, el Dr. Eduardo Schiantarelli, médico de la selección y de Municipal me recomendó al club; los dirigentes hablaron con mis padres y así se dió mi llegada al fútbol profesional. Don Juan Eduardo Hohberg, campeón con la U y con Alianza en anteriores campañas era el técnico y llegué a ser compañero de Otorino Sartor, el "Cholo" Sotil, Navarro, Malásquez, Manzo, etc.


Deportivo Municipal 1983

Debuté en 1983 con 17 años en el Muni, en la liguilla frente a Cristal. Escuchaba a los veteranos de la franja diciendo "El Chino tapa bien, pero hay que cubrirlo". El profe Lucho Roth me decía que si estaba con los experimentados debía estar más seguro, pero me sentía más cómodo defendiendo a la selección juvenil porque ellos decían, "jugamos con el chino, no hay problema". Del torneo Juventud de América en Paraguay tengo una foto con Manassero, Taffarel y Romario. Todas las selecciones visitantes concentraban en el mismo hotel e hicimos amistad con los chilenos y con los brasileros. ¡¡Quién iba a pensar que años después ellos iban a salir campeones del mundo!!


Manassero, Romario, Taffarel y Beto

Una de las grandes anécdotas de mi carrera es que finalizando el torneo en cuya liguilla debuté, se accidentaron sucesivamente los dos arqueros principales, algo inusual en el fútbol, y mis compañeros mayores me vacilaban diciendo "Chino, está bueno tu brujo".

Es curioso, pero no soy hincha de nadie. De chibolo decía que era hincha de Cristal por mi tío favorito. Cuando aprendí a ver fútbol simpaticé con Alianza. Pero si me preguntas por mi preferido, Muni es el equipo de mis amores. En 1988 pasé al AELU, y cuando nos tocó enfrentarlos en el Nacional, la barra coreó mi nombre. Es una sensación bacán, bien bonita porque reconocieron mi esfuerzo.

Es difícil escoger a los carismáticos de los vestuarios que me tocó compartir, porque la mayoría es bromista, jodido. Más fácil es hablar de los callados, y entre esos estaba Willy Quevedo, el papá de Kevin de Alianza. De mi decían mis compañeros que era un chino de pollada, jodido.

Me ha tocado compartir camerino con los potrillos que se fueron en Ventanilla, con Juvenal Briceño, "Colibrí" Rodríguez, Carlos Guido, Jorge Arteaga, Vinatea del CNI. El fútbol me dejó muchos amigos. El finado Daniel Reyes fue un gran tipo. "Ratón" Rodríguez, Francesco Manassero, "Guti" Gutiérrez del Boys, los juveniles de la selección, "Chochera" Castillo. También con Luis Advíncula, papá del jugador de la selección actual. Me ha tocado enfrentarme a grandes como Cueto, Leguía, "Panadero" Díaz, Caballero, Pedrito Ruiz, el "Diablo" Drago, Roberto Martínez, Olivares, Duarte, "Chemo" Del Solar entre otros.


Pacho Bustamante, Luis Escobar y Beto

Un jugador de quien he sido hincha es la "Bruja" Bonelli, también un gran amigo. Era un pulmón, un perro. Corría toda la cancha, fulbitero. Repartía y tocaba; era muy bueno con la pelota. Renato Tapia se le parece, pero en dominio y toque de pelota, Bonelli era mejor. De los jugadores que yo he visto... Ronaldinho como show, de lejos el mejor. Messi es muy funcional y táctico, me gusta más que Cristiano. Y Zidane el más técnico de todos. Maradona se ponía al hombro a sus equipos. También te podría mencionar a Zico y Platini, pero no los he gozado tanto. En mi puesto el que más me gustaba era el holandés Jongbloed, también Fillol. Jorge Campos era un show, loco como Higuita o Gatti. El soviético Dasaev era un maestro. Toni Schumacher era muy bueno aunque en la final no jugó muy bien. Entre los nacionales, Quiroga y Butrón. ¿Gallese? Me gusta, mira sus videos en México.

De la época del colegio, si preguntas a los de la promoción, casi todos, modestia aparte, dirán que fui el mejor arquero. Pero en mi opinión era "Zapatito" Suárez de la '79. Otros peloteros de Salesiano en mi época en las diferentes promociones eran Benavente, el "Chato" Giuria, Hidalgo, Carlos Raffo, Rebatta, el "Cholo" Peter Rivasplata. Fallaque, Albania, Vargas, Urbano, Da Fieno, Barbarán. Carlos Cárdenas de la 79 fue mi compañero de la selección juvenil en 1983.

Salesiano de Breña

Si me pides un "Beto +10" de nuestra promoción... en la defensa irían Celso, Narváez, el "Huaco" Flores y "Tuco" Andrade; en la volante, Johnny Zevallos, Guido, Eddie y "Tlece" Acosta un poco más adelantado; y en la delantera, la "Chola" Carrillo y Rolo Castañeda. También podrían alternar en este equipo Manuel Suárez, Lucho Escobar, Seminario, Milton, el "Ciego" Mons, y el "Mono" Ruiz. Otros arqueros de nuestra época que puedo mencionar son Guille Penagos, Julio Linares y Lucho Mariño.

De los periodistas deportivos antiguos me quedo con "El Veco", mis respetos. A veces piensas que los de antes eran mejores pero puede haber mucho de nostalgia en tu apreciación. Hay varios comentaristas hinchas. Ramón (Quiroga) no es periodista pero sabe ver fútbol. Diego Rebagliati y Eddie Fleischman son buenos. Butters también, pero es muy cerrado en sus apreciaciones.

¿Mi dream team de la selección? va con Quiroga al arco, Duarte, el tío Chumpi, Reynoso y el Panadero Díaz en la defensa; en la volante, si pongo la de México 70, el Nene con Challe y Mifflin, ¿Quién marca? si me pides un equipo que compita, Cubillas, Velásquez y Cueto; y en la delantera, Muñante o Barbadillo, cada quien con sus caracerísticas diferentes, Guerrero y Oblitas. Nico Fuentes, Meléndez y Perico León también podrían estar en este once; y de la selección actual, Gallese y Trauco.

Mi hijo Christian también jugaba de arquero en la secundaria, en Shibuya Makuhari Koko aquí en Japón, pero cuando entró a la universidad lo dejó porque su equipo tiene su sede en Kanagawa. Hay algo peculiar en él: da pases cortos con la derecha mientras que con la izquierda ejecuta los tiros de larga distancia. Cuando le pregunté al respecto, su respuesta fue simple. "Me siento cómodo". Hay una anécdota con mis hijos. Cuando Christian nació le quería poner Alberto Alonso para que sea llamado Beto Alonso, como el famoso pelotero argentino, pero su hermana Andrea y la mamá se opusieron.

Christian y Beto


El Beto Alonso


El fútbol me enseñó disciplina y responsabilidad. Empecé a los 16 en la selección juvenil y concentraba los sábados, los días de tono. Estaba con mi enamorada Lourdes (ahora mi esposa) y me privaba de reuniones, pero ella me apoyaba. Entendía que era mi chamba. Dos veces por año nuevo estuve concentrado y no lo pasé con ella. Sobre los papás que anhelan que sus hijos sean futbolistas, si los apoyan está bien; pero si esperan que ellos les arreglen la vida, está mal.

He dado muchos nombres, y de los que me olvidado les pido disculpas. Ha sido muy grato compartir mis recuerdos y anécdotas y saber que me recuerdan con tanto cariño no solo mis compañeros de Salesiano, sino también los hinchas del Muni, de AELU y de Hijos de Yurimaguas.

Sunday, February 18, 2018

Lecciones con escobilla, trapo y betún.



Por Diana Denisse

“A ver” me dijo con su voz calmada.  Me sentí avergonzada y con pena de mostrar lo que había escondido bajo la cama.  Estaba ansiosa y triste. Tenía miedo de su desaprobación y que sintiera que lo había decepcionado.

Ahora puedo ponerle nombre a esas emociones que a los 5 años embargaron mi corazón y que mi papi supo leer, comprender y enseñarme a manejarlas.

Al ver mi cara de poco convencimiento y notarme insegura, se agachó para mirar. Levantó la vista invitándome a que fuera yo quien tomara la iniciativa de sacar mi secreto a la luz. Sentí que bien él podía tomar lo que estaba allí pero quería que yo lo hiciera y superara mi frustración y miedo.

Funcionó. Lentamente saqué lo que me causaba vergüenza y había ocultado para que mi mami y él no vieran el desastre, que según yo había hecho.

Casi con cara de súplica para que me perdonara por lo que yo consideraba un fiasco total, le alcancé mis zapatos de uniforme lustrados por mí misma.

Desde mi perspectiva, eran una pelmaza que no tenía solución. Estaba totalmente insatisfecha con el producto final, se veían grasientos y se sentían pegajosos. Hasta tenían pequeños pedacitos de betún negro que no logré esparcir con la escobilla.

Mi papito los sostuvo y plantó una sonrisa que me descuadró por completo. Yo esperaba una opinión negativa sobre lo que veía y en lugar de eso parecía totalmente satisfecho y contento.

¿Por qué los escondiste? Me preguntó. Le respondí que mis zapatos estaban feos y que no había logrado lustrarlos como él lo hacía.

Su respuesta me acarició el alma. “Bueno, yo llevo muuuuuchos años lustrando zapatos. Tampoco sabía hacerlo al principio. Es tu primera vez, ya vas a aprender. Además, lo intentaste tú sola y eso es bueno”

Dijo que no tenía que molestarme ni avergonzarme si las cosas no salen bien a la primera, que con práctica todo se logra.

No hubo besos ni abrazos melosos. Mi papito no era de dar grandes discursos ni muchos apapachos. Además recuerdo perfectamente que vestía su “uniforme”. O sea llevaba el terno, camisa y corbata con que yo relacionaba a su ropa para ir a trabajar y que lo hacía verse tan formal e intelectual. Mis manos sosteniendo mis zapatos grasientos no eran la mejor opción para tocarlo.

Sin embargo lo que hizo después me reconfortó más que un abrazo y me dejó una lección de vida sobre cómo un padre debe actuar frente al fracaso de los hijos. Porque para mí, ese día yo sentía un desasosiego total por no haber logrado lo que me propuse.  Para mí, eso era un fracaso total.

Trajo la caja para lustrar zapatos en la que teníamos muchas latas y latitas de betún de distintos colores. Había escobillas de diferentes tamaños. También tenía retazos de tela suave para sacar el brillo y claro, estaban manchadas por los colores del betún.

Esa caja me dio ratos agradables porque me gustaba ordenarla, por supuesto que mi esfuerzo duraba poco pero mi cerebro siempre ha sentido cierto deleite en clasificar por tamaño, forma y sobretodo encontrar diversos criterios para acomodar cosas, así que lo hacía periódicamente.

Y bueno, volviendo a mi relato. Mi papi se quitó el saco, arremangó sus puños y se dispuso a arreglar el desastre.

Debo añadir que me sorprendió ver que no iba a cambiarse de ropa para hacerlo, entonces me puse muy contenta porque sentí que mi dilema era lo suficientemente importante para que él se apreste a solucionarlo de inmediato.

Me senté al borde de la cama para mirar cómo lustraba. Cuál no sería mi sorpresa cuando me miró y dijo “¿Qué esperas? Agarra tus zapatos”

Yo no salía de mi asombro, entre mí pensaba “¿Qué, no lo vas a solucionar? Eres mi papá. Se supone que tú me das las soluciones”

Entonces ocurrió la enseñanza. Se quitó los zapatos, abrió la lata de betún, me alcanzó una escobilla y él tomó otra. “Te voy a enseñar, lo hacemos juntos”

Me explicó detalladamente el proceso, los trucos y lustramos juntos nuestros zapatos. Tuvo la paciencia de esperar a que yo quedara satisfecha aunque repetí varias veces algún paso y comparara mis zapatos con los de él.

Calculo que tomó buen tiempo estar allí lustrando los zapatos, eso significa que si él llegaba como a las tres de la tarde, pospuso su almuerzo aún más para darme su tiempo y ese es el mejor regalo  que he recibido de mis padres. Tiempo.

Mis zapatitos, porque siempre fui retaca y mis zapatos también, quedaron brillantes como yo quería. Estaba orgullosa de mí misma y feliz de que mi papito en persona me había enseñado. Hasta ese momento él era mi gurú en esos menesteres. Me sentí tan contenta de haber logrado por mí misma que ese par de zapatos lucieran bien.

Ese día aprendí mucho más que solo lustrar zapatos, que por cierto lo he hecho con gusto desde entonces. La gran lección fue que no debía esperar a que mis padres solucionaran mis problemas. Tenía que hacerlo yo sola, pero ellos estaban allí para mostrarme cómo hacerlo, para acompañarme y darme ánimo. Puedo decir que a lo largo de los años, mis padres me han dado sesiones de superación con su ejemplo. He recibido sus opiniones y experiencias para que yo pueda sacar brillo de una situación problemática y continuar. Jamás me he sentido juzgada ni criticada por equivocarme, al contrario. Tengo casi 50 años y ellos siguen enseñándome a lustrar mi vida.