Friday, April 19, 2019

Estudia ahora, aprovecha que eres joven, de adulto ya no se puede.

De niña y de joven siempre cuestioné esta afirmación. Primero porque efectivamente era joven y solía cuestionarlo todo, más aún si me lo decían mis padres. Ahora ya no soy joven y acepto que bajo ciertas circunstancias le he concedido validez a la máxima en cuestión. Sin embargo sigo cuestionando.

¿Realmente existe una época delimitada para aprender, solo aprendes cuando eres niño, joven o antes de tener familia?
La respuesta es no. Un rotundo NO. Pero, ¿se aprende igual, menos, más lento, o quizá mejor? 

Mi gusto por aprender y comprender me llevó a observar cómo aprendo y cómo modifico lo aprendido. Por eso me hice maestra, me fascina el proceso cognitivo, social, psicológico y espiritual encerrado en el aprendizaje. Entender cómo funciona ese proceso en mis estudiantes es lo que me apasiona. 

Así que ahora, a mis 48 años puedo compartir algunos aprendizajes sobre el proceso de aprender, aunque suene como trabalenguas.

* La memoria después de los 40 es un fiasco. Aprendo contenido bastante rápido pero en media hora ya no está. Jamás esperen que recuerde un número de teléfono o la lista del mercado después de 3 minutos. Si quieren que recuerde un recado, asegúrense que tenga un respaldo visual. La tecnología me viene super bien en este punto. Literalmente yo tengo una memoria extraíble de mi propio cerebro.

* Ahora, cuando aprendo, los años de experiencia en la vida me ayudan a encontrar fácilmente un uso concreto para lo nuevo. Esa parte es la que disfruto más. Cada cosa nueva tiene mayores elementos con los cuales ser comparado y contrastado. Así me doy cuenta con rapidez para qué sirve.

* También me doy cuenta que con la edad, cuando algo se aprende, una vez que queda consolidado, es para siempre. De joven no podría decir que algo se aprendiera para perdurar.  

* Aprender un idioma toma más tiempo ahora que antes. Eso es una realidad. Pero todo tiene solución, claro que involucra más sacrifico pues el trabajo y la vida familiar también requieren atención y tiempo. Siendo así, ser ordenado y saber priorizar es una fortaleza. Buena actitud frente a la frustración y uso de la tecnología es básico para salir exitoso.

* De niña no sabía qué quería aprender, sólo me fascinaba aprender, así que mucho de mi tiempo lo disfruté picoteando conocimiento de aquí y allá. Eso me dio habilidades cognitivas para varias cosas que me sirvieron a futuro. La curiosidad es un elemento clave para aprender. Sin él, dejamos de ver la vida con gusto. Por eso hay que potenciar la curiosidad en los niños y más en los jóvenes que ahora parecen amodorrados por una falsa sensación de tenerlo todo ya resuelto. A mi edad ya no puedo darme el lujo de saltar mucho de un lado a otro porque el tiempo juega en contra. A pesar de ello sigo disfrutando de navegar en la red y aprender todo lo que me gusta, tan solo porque sí. Nuevamente en este punto la tecnología me viene de maravillas. No tengo que ir físicamente a ninguna biblioteca ni esperar semanas para que llegue un libro. Todo está al alcance de un click. 

* Los años enseñan a ser paciente y usar múltiples formas de ver un mismo tema para que quede aprendido. Hay cosas que he revisado después de 30 años y recién las entiendo porque ahora sí he vivido y me queda claro que jamás las hubiera comprendido por falta de eso, años de experiencia. Eso me lleva a cuestionar el sistema educativo. No veo el punto de enseñar contenidos a temprana edad cuando el estudiante no cuenta con la experiencia suficiente para comprender ni mucho menos usar ese conocimiento.

* La mejor parte de aprender en la edad adulta y ya pasando los 40 es que lo haces por convicción, placer y necesidad real. Nadie te obliga. Simplemente descubres que necesitas de ese conocimiento para lograr tus metas. Luego de que las alcanzas, es una retro alimentación muy positiva pues se refuerza la idea que el aprendizaje es necesario, es divertido y por sobretodo, la única vía al éxito. Eso no lo comprendes cuando tienes 10 años. 

* Otro aspecto positivo es que puedes compartir y transferir tu saber con más eficiencia. De niña me costaba explicarme a mí misma cómo había logrado comprender algo, por lo tanto ayudar a un compañero a hacer lo mismo era difícil. Ahora, repasar el proceso en mi mente es rutina y me ayuda mucho a modelarlo en voz alta con mis estudiantes para que sepan qué deben hacer y luego ellos encuentren sus propias formas de aprender.

* Lo que nadie me explicó de niña o joven es que para aprender algo, tienes que poner todo tu ser en acción. No se aprende únicamente con la mente, también con el alma, la psicología y el cuerpo. Un aspecto no desconecta del otro para aprender, por el contrario se complementan y se necesitan. Esa es la tarea más grande de un maestro, lograr que su estudiante entienda que no va a la escuela a aprender conceptos, sino a aprender a vivir. 

* Cuando leí sobre los cuatro pilares de la educación, me quedó claro lo que a mí me pasa. por eso me gusta repetirme que mi meta es aprender, aprender a hacer, aprender a convivir y aprender a SER. Y tener claro que en el proceso tendré que desaprender y re aprender.

* Jamás duden que pueden aprender algo nuevo. Láncense con todo. La edad no es limitante. Un reto sí, pero el logro se disfruta muchísimo más.

Cierro con este poema que leí en el blog de Iván Ortiz.

El ser que deja de aprender
Muere lentamente en vida
El ser que deja de aprender
Estanca su existencia
El ser que deja de aprender
Cae en un abismo
El ser que deja de aprender
No se transforma
El ser que deja de aprender
Simplemente, muere en vida 
Muriendo cada día 
Estancando su mente
Sin fin y vacío
Sin crecer, ni avanzar






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