Thursday, June 29, 2017

 De cómo cuándo las moneditas empiezan a tener

 “ V A L O R “
 

-          ¿Tienes sencillo? ¿Me cambias?  
-          Claro, ¿está bien en dos de cinco?
Lo más usual en mi vida respecto a moneditas.

Cositas redonditas de metal en el bolsillo, o en el monedero, o en el fondo de la mochila con todo revuelto, o el frasco de vidrio del comedor, o desperdigadas por encima del escritorio; pasando de mano en mano en el transporte, en el mercado, en el puesto de la esquina, en la limosna del domingo, en la mano del mendigo, en la cabina de teléfono.

Sólo hasta este año comprendí que hay otro “valor” en las moneditas.

Un valor que es más interesante, más histórico, más social, más humano.

Me intriga saber sobre las moneditas, a raíz de haber conocido a alguien que no solo les asigna valor de transacción comercial sino “algo más”

He sido instruida en conceptos como el valor de colección de las monedas en función a los años en los que han sido acuñadas, en función a si son conmemorativas, a los múltiples diseños en los que se emiten, a la antigüedad, a la denominación, a muchas otros criterios más e incluso a la peculiaridad de ser una moneda con defecto. 


Pero a mí, lo que más me ha llamado la atención es que las moneditas pueden también simbolizar momentos especiales en la vida, el año de nacimiento de los hijos, la ciudad de origen de los padres, el recuerdo de la amistad o el inicio de una amistad.

Otro aspecto es la peculiaridad con la que el cerebro de la persona que colecciona, procesa la información. Las capacidades cognitivas para identificar, clasificar, comparar, contrastar y emitir juicio se encuentran altamente desarrolladas y eso cautiva a su vez a mi cerebro siempre deseoso de aprender.

Las cualidades humanas en esta persona me muestran lo noble de su ser. El cariño con el que habla sobre lo que las moneditas van representando en su vida me dice de cuánto es capaz de amar. Cómo recuerda y atesora los momentos vividos con seres que ya partieron son indicadores de su respeto y agradecimiento por las personas que pasan por su vida. La manera en la que comparte sus sueños y esperanzas puestos en la siguiente generación me dicen sobre su esperanza en esta humanidad.  

Y me llené de ternura al escuchar como cada monedita es escogida y valorada en función a lo que representa en el corazón de esta persona, para luego decidir si será una monedita para conservar o es una monedita que puede ser enviada de vuelta al mundo con un valor agregado de colección.

¿Qué he aprendido hasta ahora? 

Tres lecciones: 
Hay formas diferentes y maravillosas de recordar los momentos vividos. 
Cada día puede ser único y diferente si observamos y valoramos detenidamente lo que va llegando a nuestras manos. 
Y que una experiencia así, debe compartirse y transmitirse los demás.

Fotos: Monedas de la colección de J. Igue 2017.

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